Ubuntu se aleja del rescate de pcs viejos: ¿el fin de una era?
El sistema operativo que durante años fue el refugio para ordenadores con Windows desfasado está cambiando su rumbo. Ubuntu, la distro de Linux más amigable para los usuarios, sube los requisitos mínimos, dejando atrás la promesa de revivir equipos obsoletos. Un giro que, aunque comprensible, marca un punto de inflexión en su historia.

De salvavidas a sistema para usuarios exigentes
La nueva versión base de Canonical, Ubuntu 26.04 LTS Resolute Raccoon, exige un mínimo de 6 GB de RAM, un procesador dual-core de 2 GHz y 25 GB de almacenamiento. Esto supone un cambio radical respecto a versiones anteriores, como la 14.04 LTS que se contentaba con 1 GB de RAM. La justificación no es una voluntad de complicar la vida al usuario, sino una adaptación a la realidad: hoy, el usuario abre múltiples pestañas en el navegador, utiliza aplicaciones web, edita documentos, gestiona correo y chats. todo esto consume una cantidad considerable de memoria.
Lo que nadie cuenta es que esta evolución no se debe a que Ubuntu se haya vuelto más pesado, sino a cómo ha cambiado la forma en que utilizamos los ordenadores. Atrás quedaron los tiempos en que Ubuntu era la única opción para dar una segunda vida a un portátil de 2010. Ahora, la distro se posiciona como un sistema operativo para usuarios más actualizados, aquellos que buscan un rendimiento fluido y una experiencia de usuario completa.
Esta decisión se alinea con la tendencia general del sector tecnológico, donde Apple con macOS y Microsoft con Windows también están elevando los requisitos para aprovechar al máximo el hardware moderno. La idea es clara: exprimir al máximo la potencia de la pantalla, la memoria y el procesador, ofreciendo una experiencia optimizada para las tareas actuales.
Pero, ¿qué ocurre con aquellos usuarios que todavía conservan equipos con 4 GB de RAM? No es que Ubuntu 26.04 se niegue a instalarse en estos sistemas; simplemente, la experiencia será menos satisfactoria. Afortunadamente, dentro del ecosistema Ubuntu existen alternativas: Lubuntu, Xubuntu y otras variantes, que siguen siendo el destino ideal para aquellos que buscan una opción ligera para sus equipos más antiguos.
La cifra habla por sí sola: mientras Windows 11 exige oficialmente 4 GB de RAM, aunque se recomienden 8, Ubuntu 26.04 se sitúa en un punto intermedio, superando el mínimo de Windows pero coincidiendo con la idea de que quedarse en los mínimos no es lo ideal. Canonical ha optado por la honestidad, dejando atrás la falsa promesa de un rendimiento óptimo con 4 GB de RAM y apostando por una experiencia realmente usable, aunque eso implique dejar atrás una parte de su público original.
Quizás Ubuntu se despide de la época en la que era el sistema operativo al que acudían aquellos a quienes nadie más quería. Pero, en su lugar, emerge como un contendiente serio en el panorama de los sistemas operativos modernos, dispuesto a competir con Windows y macOS por el favor de los usuarios que buscan potencia y rendimiento.
