Trump recibe 325 millones de spacex: una donación de acciones que desafía las expectativas
El presidente Donald Trump ha aceptado una donación de acciones de valor estimado en 325 millones de dólares, proveniente de Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, y su esposo, Robert. Un movimiento sorprendente que, lejos de ser un gesto de apoyo, podría estar ligado a sus ambiciosos planes para el futuro de las Cuentas Trump.

Un regalo con doble cara: acciones y un nuevo vehículo de ahorro
La donación, comunicada inicialmente por Shotwell en X (antes Twitter), consistió en acciones de SpaceX destinadas a beneficiar a más de 2 millones de niños estadounidenses de entre 11 y 17 años, con especial énfasis en zonas de bajos ingresos. Trump, por su parte, celebró la generosidad de la pareja, calificándola de “extrema” y destacando el potencial de esta contribución para “ayudar a los niños a alcanzar el siempre magnífico sueño americano”.
Sin embargo, el precio de cierre de las acciones de SpaceX el miércoles, rondando los 148 dólares por acción, revela una realidad distinta. El valor real de la donación se sitúa en unos 296 millones de dólares, una cifra considerablemente menor a la comunicada por el presidente. Este descenso en el precio de las acciones, detectado tras el anuncio de la donación el lunes, cuando se estimaba entre 320 y 325 millones, sugiere que el anuncio de Trump podría estar más vinculado a una estrategia de relaciones públicas que a una valoración objetiva del activo.
La iniciativa, impulsada por Trump, se enmarca dentro del programa de las Cuentas Trump, vehículos de ahorro con ventajas fiscales que reciben 1.000 dólares por cada niño estadounidense nacido entre 2025 y 2028. Este programa, que ha recibido el apoyo del multimillonario Michael Dell y su esposa, Susan Dell, quien aportó 6.250 millones de dólares, se ha convertido en un foco de controversia, generando críticas por su impacto en la deuda pública.
La respuesta de Shotwell, limitada a mencionar la donación, no profundizó en las razones detrás de este gesto. La transparencia, o la falta de ella, alimenta las especulaciones sobre los verdaderos motivos de esta inusual transacción. Es evidente que, más allá de la retórica patriótica, se juega con un instrumento financiero de gran alcance, con implicaciones que van mucho más allá de la mera filantropía.
La donación de Shotwell a las Cuentas Trump añade un nuevo capítulo a esta polémica, recordándonos que en el mundo de los negocios y la política, a menudo las apariencias engañan. Una jugada audaz, sin duda, pero con un coste que aún está por determinar.
