Samsung sube los precios de sus móviles estrella en corea: ¿la culpa de la ia?

El mercado tecnológico surcoreano está sintiendo un pequeño terremoto: Samsung, la gigante local, ha anunciado un incremento en los precios de las versiones de almacenamiento más elevado de sus modelos Galaxy Z Fold 7, Galaxy Z Flip 7 y Galaxy S25 Edge. La noticia, que entra en vigor el 1 de abril, pone de manifiesto las presiones que la creciente demanda de memoria, impulsada por la inteligencia artificial, está ejerciendo sobre la industria. Pero la explicación, según parece, es mucho más compleja que una simple escasez de chips.

El golpe en el bolsillo: cuánto subirán los precios

El ajuste afectará principalmente a aquellos usuarios que buscan la máxima capacidad de almacenamiento. Las versiones de 512 GB verán su precio aumentar en 100.000 wones coreanos (aproximadamente 65 dólares), mientras que las de 1 TB sufrirán una subida de 200.000 wones (unos 130 dólares). Las versiones de menor capacidad, por ahora, se mantendrán sin cambios.

Para poner en perspectiva estos ajustes, basta con comparar los nuevos precios con los de lanzamiento: el Galaxy Z Fold 7 (512 GB) pasará de los 2.537.700 wones a 2.637.700; el Galaxy Z Flip 7 (512 GB) subirá de 1.643.400 a 1.743.400, y el Galaxy S25 Edge (512 GB) se incrementará de 1.639.000 a 1.739.000 wones.

Más allá de la ram: el fantasma del won coreano

Más allá de la ram: el fantasma del won coreano

Si bien la escalada en los precios de la memoria RAM es un factor importante, la verdadera razón detrás de este movimiento radica en la debilidad del Won coreano. La moneda surcoreana se encuentra en mínimos de 17 años frente al dólar, lo que erosiona los márgenes de beneficio de Samsung en su mercado doméstico. La compañía, por lo tanto, está compensando estas pérdidas a través de un modesto incremento en los precios.

La elección de estos modelos específicos para el ajuste de precios es reveladora. El Galaxy Z Fold 7, el Galaxy Z Flip 7 y el Galaxy S25 Edge están en la recta final de su ciclo de vida, con los sucesores, los Z Fold 8 y Z Flip 8, a la vuelta de la esquina. Además, no son los dispositivos más vendidos de la compañía, lo que sugiere que Samsung está dispuesta a asumir un cierto rechazo por parte de los consumidores locales para proteger sus beneficios.

El precedente del Galaxy S26, que también experimentó un aumento de precios en su lanzamiento en comparación con la serie S25, a pesar de que los precios de la RAM y el almacenamiento NAND eran aún razonables, complica aún más el panorama. ¿Será este incremento la nueva norma para los futuros modelos Galaxy?

La lección que podemos extraer es clara: en un mercado tan sensible como el surcoreano, Samsung goza de un poder considerable, un reflejo del arraigo de los chaebol en la economía nacional. Una política que sería impensable en mercados occidentales, donde la competencia es más feroz y la sensibilidad al precio, mayor.

Mientras tanto, la industria tecnológica sigue lidiando con el impacto de la inteligencia artificial en la demanda de memoria, una situación que, a pesar de las fluctuaciones, parece destinada a persistir. Es probable que, mientras nuestros asistentes virtuales de IA nos dibujan a Mario Bros montado en Darth Vader, sigamos viendo ajustes de precios en el mercado de los smartphones.