Samsung s26 ultra: ¿un paso atrás? los usuarios se muestran decepcionados
La expectación por la serie Galaxy S26 de Samsung se ha visto empañada por una ola de decepción entre sus usuarios. Pese al fuerte impulso en ventas, especialmente en Estados Unidos, una encuesta revela que casi la mitad de los votantes considera que la actualización del modelo Ultra dista mucho de ser lo que esperaban.
El titanio, una promesa rota
La primera piedra en el zapato, y quizás la más palpable, es la ausencia del marco de titanio. Samsung, en un aparente giro hacia la contención de costes, ha optado por un diseño de aluminio. Un cambio que, según fuentes internas, estaría relacionado con el encarecimiento de las materias primas necesarias para la fabricación del titanio, un factor que impacta directamente en el precio final del dispositivo. Pero, ¿es lógico sacrificar la sensación premium y la solidez que ofrece el titanio, incluso si eso implica un ligero aumento en el precio? La pregunta resuena entre los consumidores, acostumbrados a que los modelos Ultra de Samsung representen la cúspide de la calidad y el diseño.
Pero la decepción no se limita al material de la carcasa. La eliminación del soporte Bluetooth para el S Pen, una funcionalidad que generó fuertes críticas el año pasado, ha sido otra de las decisiones que ha levantado ampollas. ¿Realmente tan pocos usuarios aprovechan al máximo la versatilidad del lápiz óptico, como argumenta Samsung? La respuesta, para muchos, es un rotundo no.

Pantalla y cámara: mejoras marginales
La pantalla, si bien brillante, sufre un revés al activar el modo de privacidad. La resolución se ve reducida a la mitad, un compromiso que resulta inaceptable para algunos usuarios. En el apartado fotográfico, las mejoras son, cuanto menos, discretas. La lente teleobjetivo de 5x ha mejorado su apertura (de f/3.4 a f/2.9) y el sensor principal de 200 MP ha pasado de f/1.7 a f/1.4, permitiendo una mayor entrada de luz. Pequeños ajustes que, si bien se traducen en una ligera mejora en la calidad de las fotos, no justifican la etiqueta de “revolucionario”. La ausencia de mejoras en la lente teleobjetivo de 3x es otro punto débil que decepciona a los entusiastas de la fotografía móvil.
La batería, el talón de Aquiles
Pero la mayor decepción, sin duda, reside en la batería. A pesar de las expectativas generadas por la competencia, que ofrece dispositivos con acumuladores de gran capacidad, Samsung se ha aferrado a la misma batería de 5000 mAh que equipaba el modelo Ultra anterior. Ni rastro de MagSafe, una Tecnología que ya se ha consolidado en el mercado. La falta de innovación en este aspecto es, para muchos, la prueba de una estrategia conservadora que no está respondiendo a las demandas de los usuarios.
Con todo, no todo es negativo. El nuevo modo de privacidad, que limita la visibilidad de la pantalla desde ángulos poco favorables, y la mejora en la velocidad de carga (de 45W a 60W) son aspectos a destacar. Las nuevas herramientas de edición de video impulsadas por IA, como el borrador de ruido de fondo y la función de fusión de imágenes, también aportan valor añadido.
En definitiva, el Galaxy S26 Ultra no es un mal teléfono, pero sí un dispositivo que no cumple con las expectativas generadas. Quizás Samsung, en su afán por mantener la estabilidad y la familiaridad, ha perdido de vista la necesidad de innovar y sorprender. La pregunta que se hacen muchos es si merece la pena actualizar desde el Galaxy S25 Ultra. La respuesta, para la mayoría, es un rotundo no. Sin embargo, para aquellos que provienen de modelos anteriores, la Galaxy S26 Ultra representa una mejora significativa, aunque no sea la revolución que muchos esperaban. La próxima edición, la S27 Ultra, deberá redimirse y recuperar la confianza de los usuarios.
