Samsung esconde una función de seguridad en sus nuevos galaxy: ¿por qué?

La euforia por los nuevos Galaxy S26 apenas ha amainado y ya surgen interrogantes. Las ventas se disparan, sí, pero Samsung parece estar jugando a dos velas con sus usuarios. La estrella de la gama, la función de 'Call Screening' (Filtrado de Llamadas), una herramienta de inteligencia artificial para identificar y bloquear llamadas fraudulentas y spam, llega exclusivamente a la serie S26, dejando en la estacada a los propietarios de los Galaxy S25.

Un golpe a la confianza del usuario

Un golpe a la confianza del usuario

La función, que utiliza la IA de Samsung para transcribir llamadas desconocidas en tiempo real y permitir al usuario decidir si atenderlas o no, es una joya en términos de seguridad. Y lo que es peor, la compañía parece no tener una justificación sólida para no extenderla a modelos anteriores. La promesa de Samsung siempre ha sido la de actualizaciones de software que mejoren la experiencia del usuario, pero este movimiento sugiere algo diferente: una estrategia de diferenciación artificial.

Tarun Vats, conocido filtrador de información sobre One UI, ha confirmado que el filtrado de llamadas no llegará a los S25, a pesar de que Samsung ya ha liberado versiones beta de One UI 8.5. La respuesta de la comunidad ha sido unánime: indignación. ¿Una función que depende de software y que ya está probándose en versiones beta no puede ser implementada en modelos anteriores? La pregunta resuena con fuerza.

Si bien es cierto que la 'Privacy Display' (Pantalla de Privacidad), una característica de hardware, no puede ser replicada en dispositivos más antiguos, la función de 'Call Screening' es puramente software. La excusa de Samsung suena a cortina de humo, y la pregunta que surge es: ¿estamos ante una estrategia para incentivar la renovación de dispositivos y aumentar las ventas?

Para los usuarios de los S25, la alternativa es 'Text Call', que funciona de manera similar pero requiere que el usuario escriba las respuestas, restando agilidad al proceso. Es un parche, no una solución. El impacto en la seguridad y la tranquilidad del usuario es innegable.

La cifra es reveladora: Samsung ha vendido millones de Galaxy S25. Negarles una mejora de seguridad tan valiosa, que además es software, es un acto que daña la imagen de la marca y genera desconfianza.

La espera de una actualización estable de One UI 8.5 para los S26 podría ser la clave. Pero la realidad es que Samsung tiene en sus manos la oportunidad de demostrar que la lealtad de sus usuarios importa más que un pequeño empujón en las ventas. El tiempo dirá si la compañía rectifica su postura, pero, por ahora, la sombra de la decepción se cierne sobre la comunidad Samsung.