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Rusia se lucra del caos petrolero: de descuentos a primas inesperadas

El tablero energético mundial ha dado un giro radical. Moscú, que hasta hace meses se veía obligado a liquidar su petróleo a precios de saldo debido a las sanciones occidentales, ahora se beneficia de un encarecimiento sin precedentes, vendiendo su crudo con primas que alcanzan los 4 dólares por barril. Un cambio de paradigma que, sumado a la inestabilidad geopolítica, alimenta las arcas del Kremlin y complica la situación para los consumidores.

La guerra en ormuz y el resurgir del urals

La crisis actual no es solo un reflejo de la guerra en Ucrania, sino también de las tensiones en el Golfo Pérsico. Las disrupciones en el estrecho de Ormuz, vital cuello de botella para el transporte de petróleo, combinadas con una flexibilización temporal de las sanciones estadounidenses sobre algunos envíos rusos, han reconfigurado los flujos comerciales a una velocidad vertiginosa. Paola Rodriguez-Masiu, analista jefe de petróleo en Rystad Energy, lo resume con claridad: “Fuera del Golfo Pérsico, Rusia es el único país con capacidad excedentaria significativa”.

Hace apenas unas semanas, el barril de crudo ruso Urals se vendía con descuentos de hasta 12 dólares por debajo del North Sea Dated, un referente global. Ahora, la realidad es bien distinta. Alexander Novak, viceprimer ministro ruso, lo confirmó el jueves: “Hoy, con escasez en el mercado, nuestro petróleo está en demanda y vemos que los descuentos han disminuido, llegando incluso a primas en algunas áreas”.

Lo que nadie cuenta es que esta reversión ha duplicado las exportaciones de petróleo rusas, pasando de 135 millones de dólares al día en enero a 270 millones en la actualidad, según datos de Bloomberg. Un “botín de guerra” que, inevitablemente, fortalecerá la posición económica de Rusia en medio del conflicto en Ucrania.

Putin advierte: prudencia ante la volatilidad

Putin advierte: prudencia ante la volatilidad

El presidente ruso, Vladimir Putin, si bien reconoció los beneficios extraordinarios, instó a la prudencia. “Debemos mantener el sentido común y ser prudentes. Los mercados que hoy se han movido en una dirección pueden moverse en la dirección opuesta mañana”, señaló, un recordatorio de la fragilidad del panorama actual.

La situación, exacerbada por los recientes ataques entre Irán e Israel, ha agotado los colchones de seguridad que existían hasta hace poco. Rystad estima que la producción petrolera global ha caído por debajo de los niveles de la era pandémica, una cifra que supera con creces lo que la Agencia Internacional de la Energía puede compensar con sus reservas estratégicas. Los precios del crudo, aunque han retrocedido ligeramente desde los picos cercanos a los 120 dólares por barril, se mantienen en niveles volátiles, cotizando alrededor de 107 dólares el Brent y 93,50 el West Texas Intermediate.

Como bien apuntaba Rodriguez-Masiu, “el sistema petrolero global ya no puede absorber shocks de la forma en que podía hacerlo hace tres semanas”. Y, a juzgar por la velocidad con la que Rusia ha sabido adaptarse, la inestabilidad en Oriente Medio solo servirá para consolidar su posición dominante en el mercado, al menos a corto plazo.