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Pixel: google ignora a usuarios con teléfonos 'ladrillos' tras actualización

La pesadilla continúa para muchos usuarios de Pixel. Mientras Google celebra la inclusión de los modelos 6 y 7 en las actualizaciones trimestrales, la compañía se muestra sorprendentemente silenciosa ante un problema mucho más grave: un número considerable de dispositivos se han convertido en 'ladrillos' tras la actualización de marzo.

La promesa incumplida de google

La promesa incumplida de google

Tras meses de espera, la actualización de abril ha llegado a los Pixel 8, 9 y 10, pero la alegría se ve empañada por la falta de solución al fallo que ha dejado a muchos usuarios con sus teléfonos inutilizables. La comunidad ha reportado masivamente el problema a través de los canales oficiales de Google, pero la respuesta, hasta el momento, ha sido nula. Un silencio que denota, cuanto menos, una preocupante falta de priorización.

Lo que nadie cuenta es la frustración de aquellos que confiaron en la marca Google para obtener actualizaciones estables y confiables. La promesa de un ecosistema Android puro y actualizado se desvanece ante la realidad de un dispositivo que, de la noche a la mañana, se niega a funcionar.

La actualización de abril, si bien soluciona algunos problemas menores, como fallos en la configuración de respaldo en ciertos modelos (Pixel 6, 6 Pro, 6a, 7, 7 Pro, 7a, 8, 8 Pro, 8a, Fold, Tablet) y errores de estabilidad en aplicaciones bancarias y de terceros, no aborda la raíz del problema del 'bootlooping'. La cifra habla por sí sola: un número significativo de dispositivos permanece incomunicado, esperando una solución que parece demorarse indefinidamente.

Para aquellos usuarios atrapados en este limbo digital, Google ofrece algunas opciones, aunque poco reconfortantes: mantener presionado los botones de encendido y volumen durante 30 segundos, intentar ingresar al modo de recuperación para realizar un restablecimiento de fábrica (con la consiguiente pérdida de datos) o, en última instancia, esperar a la actualización de mayo, con la incertidumbre de si esta incluirá la corrección necesaria.

La ironía es palpable: Google pide a los usuarios que instalen actualizaciones en dispositivos que no pueden encenderse ni permanecer encendidos. Un círculo vicioso que pone en entredicho la calidad del control de versiones y la priorización de la seguridad y la estabilidad en los productos de la compañía.

La situación actual exige una respuesta contundente por parte de Google. No basta con parchear errores menores; es imperativo abordar la causa fundamental del problema y ofrecer una solución rápida y eficaz a aquellos usuarios que se han visto afectados. El silencio prolongado solo agrava la situación y erosiona la confianza en la marca Pixel.