Petróleo: el golfo pérsico en alerta y el brent se dispara

El crudo Brent ha despuntado esta semana con una subida que roza el 3%, superando los 115 dólares por barril. Una escalada que no se veía desde julio de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania sacudió los mercados energéticos, y que ahora se alimenta de la creciente tensión en Oriente Medio.

La sombra de irán se alarga sobre el suministro energético

La sombra de irán se alarga sobre el suministro energético

El conflicto en Irán, ya en su quinta semana, ha desatado la incertidumbre entre los inversores. La escalada del conflicto, con la implicación de los hutíes, un grupo armado respaldado por Teherán, en Yemen, y el refuerzo de la presencia militar estadounidense en la región, agrava la situación. Los hutíes han intensificado sus ataques contra Israel, advirtiendo de que continuarán hasta que cesen los ataques contra Irán y sus aliados en Líbano, lo que añade una capa adicional de complejidad a la ya volátil región.

Pero hay un detalle que preocupa especialmente: la capacidad de este grupo armado para atacar buques que atraviesan el mar Rojo, en el estrecho de Mandeb, y las infraestructuras energéticas estratégicas en Arabia Saudí. El riesgo para el suministro global de petróleo se eleva a cada hora, y los mercados lo reflejan con esta subida abrupta.

Lo que nadie cuenta es la preparación del ejército estadounidense para varias semanas de operaciones terrestres en Irán, tras el despliegue de miles de efectivos en la región. Una medida que, de confirmarse, podría tener consecuencias impredecibles para la estabilidad de la zona y, por ende, para el precio del petróleo.

La declaración de Donald Trump, quien en una entrevista al Financial Times afirmó que podría “apropiarse del petróleo iraní” y tomar el control de su principal terminal de exportación en la isla de Kharg, añade más incertidumbre al panorama. Una jugada que recuerda a su reciente actuación en Venezuela, y que, aunque controvertida, evidencia su disposición a tomar medidas drásticas en materia energética.

La volatilidad en los mercados energéticos se intensifica a medida que las tensiones geopolíticas se recrudecen. La cifra habla por sí sola: el Brent ha alcanzado máximos en más de dos años, y la situación, lejos de amainar, apunta a un escenario de inestabilidad prolongada. La cautela se impone, y el mercado observa con atención cada movimiento en Oriente Medio, consciente de que la seguridad del suministro energético global está en juego.