Orange cede terreno: digi lidera la carrera por la fibra de 10 gbps

La guerra por la fibra óptica en España entra en una nueva fase, y Orange no parece tener la sartén por el mango. Mientras la operadora naranja se antojaba pionera al adoptar la Tecnología XGS-PON en 2021, DIGI ha tomado la delantera, prometiendo velocidades de hasta 10 Gbps con su tarifa PRO-DIGI, dejando a Orange con la mitad de esa capacidad. La competencia se intensifica, y la reciente apuesta de Movistar por llevar esta Tecnología a más de 31 millones de hogares ha golpeado duramente a la compañía.

La promesa de velocidad: ¿realidad o marketing?

DIGI ha desplegado una estrategia agresiva, ofreciendo fibra de 10 Gbps a una amplia cobertura de su red, aunque la velocidad real se sitúa alrededor de los 8 Gbps. La clave está en la implementación del sistema de corrección de errores, que, si bien garantiza la fiabilidad de la conexión, reduce la capacidad de transmisión. Orange, por su parte, ha optado por una estrategia más conservadora, priorizando la entrega de la velocidad contratada, incluso si eso significa ofrecer “solo” 5 Gbps. La cifra, aunque menor, se presenta como una garantía de rendimiento real, un contrapunto a la promesa, a menudo inflada, de DIGI.

La compañía rumana ha construido su discurso en torno a la potencia teórica de su infraestructura, pero la práctica demuestra que la velocidad binaria máxima no siempre se traduce en una experiencia de usuario óptima. Orange, consciente de este detalle, se enfoca en ofrecer una experiencia más estable, aunque a un coste mayor para el usuario. La tarifa de 5 Gbps implica una sobrecoste de 5 euros sobre el plan de 1 Gbps o 15 euros si se parte de una conexión de 600 Mb.

Un lujo reservado: el plan premium de orange

Un lujo reservado: el plan premium de orange

Orange ha elevado la apuesta, reservando su plan de 10 Gbps para clientes premium que opten por paquetes convergentes que incluyan fibra, móvil y Orange TV, además de un router exclusivo, el Livebox Infinity con WiFi 6. Este enfoque excluyente, combinado con la disponibilidad limitada a solo 10 ciudades, posiciona a Orange en un segmento de mercado muy específico, alejado de la estrategia de democratización de la velocidad que persigue DIGI. Se trata de un movimiento calculado para atraer a un público dispuesto a pagar por la exclusividad y la calidad de servicio, dejando de lado la búsqueda masiva de nuevos clientes.

Mientras tanto, la industria observa con atención cómo Starlink, el proyecto de Elon Musk para ofrecer internet satelital de alta velocidad, recibe un nuevo desafío por parte de China. La utilización de un láser en órbita para transmitir datos a mayor distancia y velocidad supone una amenaza directa para la viabilidad del modelo de negocio de Starlink, y podría acelerar la adopción de tecnologías terrestres, como la fibra óptica, en el futuro cercano. La apuesta por la fibra, sin embargo, no está exenta de desafíos y la competencia, como se ha visto, es feroz.

La cifra habla por sí sola: mientras DIGI presume de 10 Gbps, Orange se centra en la promesa de una velocidad real de 5 Gbps. La verdadera batalla se libra en la experiencia del usuario, donde la estabilidad y la fiabilidad son tan importantes como la velocidad punta.