Nvidia: parches a prisa tras el caos de los drivers geforce
Nvidia se enfrenta
a una tarea titánica: recuperar la confianza de los jugadores tras una actualización de controladores que convirtió el paraíso del gaming en un auténtico infierno. La GeForce 595.59, lanzada en febrero, resultó ser una auténtica ruina, sembrando fallos de estabilidad y problemas de rendimiento que dejaron a muchos usuarios incapaces de disfrutar de sus juegos favoritos.
Una solución apresurada para un problema persistente
Ahora, con la llegada de la GeForce 595.97 WHQL, la compañía intenta enderezar el camino. Se anuncia como una solución definitiva a los parones, la imposibilidad de jugar y las extrañas fluctuaciones en el reloj y la detección de ventiladores que atormentaron a los usuarios. Pero, ¿será suficiente?
Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha admitido, con una cautela que roza la resignación, que las quejas son “válidas”. Pero la realidad es que la historia se repite. La calidad de las texturas en Halo Infinite, que volvía a presentar deficiencias flagrantes, es un claro ejemplo de que la optimización no es el fuerte de Nvidia en los últimos tiempos.
El flickering en HITMAN World of Assassination, un problema ya irritante con la actualización anterior, también ha recibido atención. Además, se han corregido los cortes inesperados al activar la Tecnología Smooth Motion, un alivio para aquellos que buscan una experiencia visual más fluida. La optimización de DLSS Frame Generation junto a Instant Replay, que antes provocaba cierres abruptos del juego, es otra mejora significativa.
Pero la verdad es que el problema es más profundo. Nvidia reconoce abiertamente que no todo está resuelto. Enshrouded, con su desaparición intermitente del terreno, y Arknights: Endfield, con sus molestos tirones, siguen siendo una espina clavada. Para los usuarios de tarjetas RTX 5000, la actualización es prácticamente obligatoria, pero para aquellos que no se aventuran en estos títulos, la urgencia es menor.
La recomendación, como siempre, es sencilla: comprobar la última versión disponible a través de la aplicación de Nvidia o su página web oficial. Y, por favor, evitar como la peste los controladores de terceros. La tentación de buscar soluciones alternativas puede desembocar en una pesadilla de inestabilidad y fallos inesperados.
Nvidia intenta mitigar el daño, pero la sombra del fiasco de DLSS 5 y los problemas recurrentes con sus controladores persisten. La pregunta no es si Nvidia logrará recuperar la confianza de los gamers, sino cuándo.