Meta tropieza: las ray-ban inteligentes se quedan fuera de europa
La ambición de Meta de dominar el mercado de las gafas inteligentes ha sufrido un duro revés. Su esperada colaboración con Ray-Ban, las Ray-Ban Meta Display, no llegarán a las tiendas de la Unión Europea, al menos no por ahora. La razón, lejos de ser una cuestión de demanda, reside en una maraña de regulaciones que amenazan con estrangular la innovación tecnológica en el Viejo Continente.

La batería, el talón de aquiles de la apuesta de meta
La normativa europea sobre baterías, que exigirá la extracción de las mismas a partir de 2027, se ha convertido en un problema insalvable para Meta. Integrar tapas para baterías extraíbles en un dispositivo tan compacto como unas gafas inteligentes comprometería su diseño, su ergonomía y, potencialmente, su autonomía. La compañía, lejos de ceder, está en negociaciones con la UE buscando una excepción, pero el futuro es incierto. El propio Andrew Puzder, embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, confirmó la imposibilidad de la venta en la región durante un evento esta semana, con una frase lapidaria: “¿Dónde está el único lugar del mundo donde no se pueden vender estas gafas? En la Unión Europea”.
Pero el problema no es solo la batería. Las regulaciones de la UE sobre inteligencia artificial también imponen restricciones a las capacidades del dispositivo, limitando su atractivo para los consumidores europeos. La compañía se enfrenta a un dilema: lanzar un producto con funcionalidades reducidas o retrasar su llegada indefinidamente. Este escenario recuerda a Apple, que tuvo que modificar su software para evitar infracciones legislativas en la UE, retrasando incluso el lanzamiento de Apple Intelligence.
La apuesta por los dispositivos portátiles se tambalea. Meta, que recientemente redirigió recursos de su ambicioso proyecto del metaverso hacia dispositivos portátiles impulsados por IA, ve cómo su estrategia se ve frustrada por las trabas burocráticas. La colaboración con EssilorLuxottica, propietaria de Ray-Ban, ambicionaba duplicar la capacidad de producción en 2026 para satisfacer la creciente demanda. Ahora, ese plan se enfrenta a importantes interrogantes.
La acción de EssilorLuxottica ha sufrido un duro golpe, perdiendo un 28% de su valor este año, mientras que Meta acumula un descenso del 10% en Nueva York. La compañía se refugia en una publicación de blog de enero, justificando el retraso y priorizando la atención a los pedidos en Estados Unidos. Lo que nadie cuenta es que esta situación, más allá de las pérdidas económicas, pone en tela de juicio la capacidad de las grandes tecnológicas para innovar en Europa.
La ironía es palpable: mientras Meta busca la aprobación de la UE, negocia con Prada, un socio de EssilorLuxottica, para producir gafas de alta gama con inteligencia artificial que, previsiblemente, tampoco se librarán de las restricciones regulatorias. La lucha por el futuro de la Tecnología vestible en Europa se presenta como una batalla cuesta arriba.