La nasa apuesta por la luna: una base permanente para llegar a marte
La agencia espacial estadounidense planea establecer una base lunar duradera como trampolín hacia la exploración de Marte. El anuncio, realizado por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, revela un cambio de rumbo estratégico que implica la suspensión temporal del proyecto Gateway en su estado actual.

La luna, el nuevo punto de partida
El objetivo principal es sentar las bases de una presencia humana sostenible en la Luna, permitiendo misiones más frecuentes y asequibles. La NASA busca incorporar hardware reutilizable y soluciones de adquisición comercial para lograr aterrizajes cada seis meses, con la posibilidad de aumentar la frecuencia a medida que se desarrollen nuevas capacidades.
El plan se articula en tres fases. La primera, centrada en construir, probar y aprender, impulsará la actividad lunar a través del programa CLPS y LTV, enviando vehículos exploradores, instrumentos y tecnologías clave como la generación de energía con unidades de calentamiento por radioisótopos.
La segunda fase consistirá en establecer la infraestructura inicial, con la colaboración de socios internacionales como JAXA (Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial) y la CSA (Agencia Espacial Canadiense). Se prevé la incorporación de vehículos exploradores presurizados y otras capacidades de transporte.
Finalmente, la tercera fase se dedicará a facilitar la presencia humana de larga duración, con el despliegue de Hábitats Multipropósito (MPH) de la ASI y el Vehículo Utilitario Lunar de la CSA. Esta transición permitirá pasar de expediciones periódicas a una base lunar permanente.
La agencia publicará próximamente solicitudes de información (RFI) y borradores de solicitudes de propuestas (RFP) para garantizar el avance de estos objetivos. La NASA no se enfrenta a desafíos menores, pero la experiencia acumulada y los compromisos internacionales sugieren una trayectoria firme hacia la colonización lunar. La clave reside en la adaptación. Adaptarse a los retos del espacio, adaptar la Tecnología, adaptarse a la necesidad de un futuro más allá de la Tierra.
La cifra habla por sí sola: la NASA estima que podría realizar aterrizajes lunares cada seis meses en un futuro no muy lejano. Un ritmo ambicioso, pero no irreal, que refleja la determinación de la agencia por hacer de la Luna una base de lanzamiento para la humanidad.
