La ia se come la ram: el alza de precios que nadie quiere ver
El mercado tecnológico está
al borde de un colapso silencioso. La escasez de memorias RAM, exacerbada por la voracidad de la inteligencia artificial, se ha convertido en un problema estructural que las grandes marcas han estado ignorando durante demasiado tiempo. Ahora, la factura está llegando, y no es barata.El aviso de spc: un panorama más realista que el triunfalismo
Mientras otras compañías se aferran a un discurso de optimismo infundado, la CEO de SPC, Teresa Acha-Orbea, ha roto el silencio en el marco del MWC 2026 de Barcelona. Su advertencia es clara: la situación es grave y las consecuencias ya se están sintiendo. “Que la memoria estaba subiendo lo sabíamos, pero se nos va a acabar”, afirma, pintando un cuadro mucho más certero de lo que la mayoría está dispuesta a admitir.
El primer síntoma es la desaparición de las promociones. SPC ha optado por frenar las ofertas para compensar el aumento de costes, una práctica que, según Acha-Orbea, pronto se extenderá a toda la industria. “Cuando entre mercancía muchísimo más cara, tendremos que subir los precios”, reconoce. Una estrategia que Carl Pei, CEO de Nothing, ya había adelantado, y que, según fuentes internas, muchos otros directivos comparten, aunque pocos se atreven a verbalizarlo públicamente.
SPC, una empresa con 39 años de trayectoria que ha evolucionado desde los teléfonos fijos hasta una amplia gama de dispositivos para todos los públicos, es especialmente vulnerable a esta crisis. Los dispositivos de bajo coste, como las tabletas, son los que más sufrirán. El ejemplo que Acha-Orbea cita es demoledor: una tableta que pasaba de los 99 euros a los 159 euros en cuestión de días, imposibilitando las rebajas tradicionales de Black Friday.
Los analistas anticipan un descenso histórico. La pesada losa de la escasez de RAM podría provocar una caída en las ventas de entre el 12 y el 15% con respecto a 2025, una cifra que, si se confirma, supondría el mayor descenso anual de la historia del sector. “Las marcas asiáticas saben que en 2026 no van a producir tanto, y el resto de empresas están primando la rentabilidad. Creo que es el momento de que pare la guerra de precios constante que vive la Tecnología”, recalca Acha-Orbea.
No solo los ordenadores se ven afectados. Relojes Bluetooth, teléfonos básicos, todos los dispositivos que requieren, aunque sea una pequeña cantidad, de memoria RAM, están experimentando subidas de precios. Y la situación podría empeorar aún más.
El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel ha añadido una capa de incertidumbre al ya complejo panorama logístico. El cierre de espacios aéreos en Oriente Medio complica el transporte de componentes electrónicos, especialmente los más caros que se transportan en avión. “Durante unas semanas, no va a haber transporte aéreo y eso afecta a toda la Tecnología cara”, explica Acha-Orbea.
Aunque las predicciones son difíciles, la CEO de SPC ofrece una luz de esperanza. “Este 2026 van a seguir subiendo [los precios], pero creo que si se abren nuevas líneas de producción en China y si la IA avanza para necesitar menos memoria para poder funcionar, los precios volverán a bajar”. La industria tecnológica está en una encrucijada. La guerra de precios debe terminar, y es urgente que las cadenas de valor del sector logren resultados sostenibles. De lo contrario, la escasez de RAM podría marcar el principio de una nueva era de restricciones y precios inflados para el consumidor.

La espera por la solución: ¿2028 o antes?
Algunos expertos temen que la escasez de memoria RAM se prolongue durante al menos dos años, con una recuperación incierta hasta 2028. Sin embargo, la industria está trabajando para acelerar la producción y encontrar alternativas. La pregunta es si la innovación y la adaptación serán suficientes para evitar un colapso mayor.
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