La crisis de la ram dispara el coste de montar un pc: ¿vale la pena?
Montar un PC por piezas, tradicionalmente más barato que uno preconstruido, se ve ahora empañado por una realidad nueva: la escasez y el encarecimiento de la memoria RAM. Una situación que complica tanto a aficionados como a empresas.

¿Por qué la ram se ha vuelto tan cara?
La demanda masiva de memoria RAM por parte de los centros de datos de inteligencia artificial ha provocado una crisis de oferta. Los precios han subido más del 300% desde 2021 y se prevé que esta tendencia continúe hasta 2027. La cifra habla por sí sola: la inversión para construir un PC desde cero se ha vuelto significativamente más elevada.
El impacto no se limita a la RAM. Componentes clave para el gaming de alto rendimiento y la IA local también sufren disrupciones. Nvidia, por ejemplo, ha retrasado el lanzamiento de la serie 60 de GeForce RTX hasta 2028, debido a la escasez de suministro.
Pero, ¿qué significa todo esto para el consumidor?
A día de hoy, la rentabilidad de montar un PC por piezas es cuestionable. Aunque algunos fabricantes tenían acuerdos fijos con los componentes, la inflación generalizada del mercado hace que la opción de un ordenador prefabricado, aunque más caro, sea, a menudo, la más sensata. Consideremos un modelo MSI Cyborg con 32 GB de RAM DDR5, 1 TB de SSD y una RTX 5060 que se vende por alrededor de 1.350 euros. Si se desglosan esos componentes, el coste total de un PC de sobremesa similar, incluyendo placa base, fuente de alimentación y sistema operativo, se acerca a los 2.000 euros. Un precio comparable al de un portátil gaming de gama alta.
Sin embargo, la estrategia sigue siendo viable si ya posees componentes compatibles, como una placa base o una tarjeta gráfica. Reutilizar esos elementos puede suponer un ahorro considerable. De lo contrario, la clave está en estar atento a ofertas puntuales y, si es necesario, optar por configuraciones más modestas en la RAM. La diferencia en el rendimiento puede ser notable, pero el bolsillo agradecerá la decisión.
La situación es un claro ejemplo de cómo la innovación tecnológica, aunque prometedora, puede generar efectos secundarios inesperados. La búsqueda de la eficiencia en la IA ha creado un cuello de botella que afecta a todo el ecosistema del PC. Y mientras tanto, la industria se prepara para una nueva era de precios más altos y tiempos de espera más largos.
El futuro del PC de escritorio no es el que muchos imaginaban hace tan solo unos años.
