Influencers al límite: la ia amenaza el reinado en redes
El brillo de la fama digital para los influencers podría estar a punto de desvanecerse. Las grandes plataformas, antes fervientes defensoras de la economía de los creadores, están redirigiendo recursos masivos hacia la inteligencia artificial, poniendo en jaque el modelo de negocio que ha catapultado a muchos a la cima. El primer aviso llegó en Instagram, donde una prueba piloto de IA para etiquetar y vender productos ha encendido las alarmas y desatado una ola de críticas.
La amarga píldora de “shop the look”
La función “Shop the look”, que permitía a Instagram identificar y comercializar productos presentes en las publicaciones de los influencers sin su consentimiento ni una comisión, ha sido recibida con indignación. “Se sintió como un robo”, declaró Julia Berolzheimer, una creadora de contenido con más de un millón de seguidores. “Ver mi nombre, mi rostro y mi imagen impulsando ventas sin mi conocimiento ni aprobación es inaceptable”. La respuesta de Meta, que califica la herramienta como una “prueba limitada” para “explorar productos”, suena a cortina de humo ante la creciente preocupación del sector.

De la primicia al futuro incierto
Pero el caso de Instagram es solo la punta del iceberg. La carrera armamentista en IA de las grandes tecnológicas –Meta ha mencionado la IA más de 100 veces en su informe anual, frente a las seis veces que se mencionan los creadores– ha desatado un miedo generalizado. Experimentaciones como los chatbots de IA para influencers de Meta o los avatares de IA de TikTok para especialistas en marketing sugieren un futuro donde parte del trabajo creativo recae en algoritmos.
Paradójicamente, esta revolución tecnológica no tiene por qué significar el fin de la economía de los creadores. Si Instagram, por ejemplo, ofreciera una comisión por las ventas generadas a través de “Shop the look”, podría transformarse en una valiosa fuente de ingresos pasivos. El desafío radica en que las plataformas encuentren la manera de integrar la IA de forma colaborativa, permitiendo a los creadores beneficiarse de ella en lugar de ser desplazados.
Jack Conte, CEO de Patreon, lo resume a la perfección: “La tecnología es genial, pero no da carta blanca para implementarla a costa de las personas creativas”. La realidad es que las redes sociales están replicando un patrón conocido: la explotación de recursos hasta que ya no son necesarios. Como apunta Bethany Everett-Ratcliffe, la relación está cambiando:
