Ia: ¿el fin de las prácticas o una nueva oportunidad?
La entrada al mercado laboral para los jóvenes se ha vuelto un campo de batalla inesperado. La inteligencia artificial generativa no solo está transformando las empresas, sino que está alterando la forma en que contratan, y los recién graduados son los primeros en sentir el golpe. Un reciente informe de BBVA arroja luz sobre esta inquietante tendencia, desmintiendo la idea de que la IA solo implica despidos masivos.

La ia como acelerador de la productividad, no destructor de empleos
El estudio de Rafael Doménech revela que las empresas que adoptan la IA experimentan un aumento del 4% en la productividad. Lo que nadie cuenta es que este incremento no se traduce en una reducción inmediata de personal, sino en una mayor capacidad de producción. La clave del informe reside en que la IA no está eliminando puestos de trabajo, sino redefiniendo las necesidades del mercado. Pero, ¿a quién beneficia realmente esta redefinición?
La respuesta, según el informe, es a los profesionales con experiencia. Su conocimiento tácito, esa sabiduría que se adquiere con los años y es difícil de codificar, sigue siendo un activo invaluable. La IA se convierte en una herramienta complementaria, no en un sustituto. Los perfiles sénior, lejos de ser amenazados, ven reforzada su posición.
Los juniors, los “canarios en la mina”, como los denominó la Universidad de Stanford en 2025, son quienes están sufriendo las consecuencias más directas. Sus tareas, a menudo rutinarias y fácilmente automatizables, son precisamente las que los modelos generativos pueden replicar con mayor facilidad. La caída en la contratación no se debe a ascensos rápidos, sino a una simple falta de oportunidades.
La realidad es palpable. Un 60% de los ejecutivos encuestados por LinkedIn ya anticipan que la IA asumirá tareas propias de empleados junior. Mark Zuckerberg, por ejemplo, ha advertido que la programación básica e intermedia, tradicionalmente asignada a ingenieros junior, pronto estará a cargo de sistemas de IA. En Estados Unidos, la caída del empleo entre desarrolladores de software de entre 22 y 25 años ha sido alarmante, rozando el 20%.
Pero la disrupción no es exclusiva del sector tecnológico. La banca, la consultoría, el derecho. todos están sintiendo el impacto. Investigaciones académicas confirman que los jóvenes en ocupaciones expuestas a la IA han experimentado una caída relativa del 13% en el empleo, incluso controlando otros factores económicos. Y lo que es aún más preocupante: este ajuste se produce a través de la reducción de la contratación, no mediante recortes salariales.
El panorama global tampoco es alentador. En Canadá, el porcentaje de jóvenes con empleo ha caído a mínimos históricos desde 1998, mientras que en Reino Unido, las ofertas de empleo para principiantes se han desplomado casi un tercio desde el lanzamiento de ChatGPT. En España, la situación es particularmente delicada, con tasas de desempleo juvenil que superan el 25%.
La conclusión es clara: el mercado laboral está evolucionando hacia un modelo más exigente desde el inicio. Las empresas buscan perfiles que aporten valor de inmediato, reduciendo la inversión en formación básica. La era de las prácticas pagas como puerta de entrada al mundo laboral podría estar llegando a su fin. El desafío ahora es replantear la formación, dotando a los jóvenes de las habilidades que realmente demandan las empresas en esta nueva era impulsada por la inteligencia artificial.
Según datos recientes del Center for American Progress, seis meses de desempleo a temprana edad pueden tener un impacto devastador, traduciéndose en una reducción de hasta 22.000 dólares en los ingresos acumulados durante la siguiente década. Un precio demasiado alto para una generación que se enfrenta a un futuro incierto.