Guerra en oriente medio desata turbulencias en mercados y aumenta la inflación

La guerra en Irán, sumada al bloqueo del Estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo Pérsico, han reconfigurado las expectativas de inflación y tipos de interés en la zona euro y Estados Unidos. La probabilidad de subidas de tipos se ha disparado, generando incertidumbre en los mercados financieros.

El euríbor se dispara, presionado por la incertidumbre geopolítica

El euríbor se dispara, presionado por la incertidumbre geopolítica

El Euríbor a 12 meses ha alcanzado niveles no vistos desde la crisis de 2008, superando el 3% en un contexto de creciente volatilidad. Este incremento, impulsado por la crisis energética y la 'banca en la sombra', pone en jaque a las hipotecas y a las entidades financieras.

La situación en Oriente Medio, que comenzó a afectar el sentimiento inversor el 28 de febrero, se ha radicalizado en las últimas semanas. El índice Fed Watch de CME, que mide los cambios en los futuros sobre las tasas de interés del banco central, ha pasado de una probabilidad de recorte de tipos en marzo del 30% a una probabilidad nula. Ahora, la probabilidad de subidas de tipos se sitúa en el 10% y se espera que siga aumentando.

La crisis energética, derivada del cierre del Estrecho de Ormuz, agrava la situación. Los mercados de crédito también se ven afectados, con fondos de inversión como Apollo, BlackRock y Blackstone restringiendo los reembolsos debido a problemas en los préstamos directos a empresas. Esta 'banca en la sombra' está afectando a las entidades tradicionales, a pesar de competir por los mismos clientes.

La quiebra de Banco Master y la fintech Will Financiera en Brasil ha supuesto un impacto millonario para Mastercard. La situación, ya tensa, se ve exacerbada por la desazón generalizada en el sector financiero. Este escenario no es un simple ajuste; representa una reconfiguración de las dinámicas financieras globales, donde la geopolítica y la energía se han convertido en los principales impulsores de la incertidumbre.

El aumento del Euríbor no es un fenómeno aislado. Refleja una creciente preocupación por la seguridad energética y la estabilidad financiera, presiones que no desaparecen con el tiempo. Los mercados han aprendido, a menudo a la fuerza, que la tranquilidad es una ilusión.

Los analistas advierten sobre la persistencia de estas tensiones. La guerra en Oriente Medio no es un conflicto puntual, sino un síntoma de una nueva era de inestabilidad. La economía global se enfrenta a un reto sin precedentes, donde la incertidumbre se ha convertido en la moneda corriente.

La situación exige una evaluación realista de los riesgos y una adaptación proactiva por parte de los inversores y los gobiernos. La complacencia ya no es una opción.