Gatos y ordenadores: un escritorio que rinde homenaje a sus amos felinos
¿Cuántas veces has interrumpido tu trabajo por culpa de un gato que decide que tu teclado es su nueva cama? Bibilab parece haber leído tu mente, y ha creado el Neko Home Desk, un escritorio que no solo te permite trabajar, sino que también satisface las necesidades territoriales de tu minino.
Un diseño que entiende a los gatos
La idea es sencilla: un escritorio que integra un espacio dedicado exclusivamente a tu gato, permitiéndole sentirse seguro y protegido, sin que esto interfiera (demasiado) con tu productividad. El nombre, Neko Home, no es casualidad: neko significa “gato” en japonés, un guiño a la profunda veneración que existe en la cultura nipona por estos animales. Basta con asomarse a cualquier manga o anime para constatarlo; los gatos son auténticos reyes de la casa.
El escritorio, que recuerda a las mesas de ordenador convencionales, esconde un secreto: una puerta y un hueco en la parte derecha, diseñados para que los gatos puedan esconderse y observar su entorno con total seguridad. Además, cuenta con una estructura escalonada con una pequeña repisa que permite al gato acceder a tus piernas en busca de mimos, una estrategia gatuna para conseguir atención, y nosotros, los humanos, somos incapaces de resistirnos.
Lo más llamativo es el agujero en la parte superior del segundo nivel, una especie de mirador desde el que el gato puede vigilar su reino. Sí, sabemos que te distraerá, pero permítete el capricho de observar a tu mascota observándote.
Bibilab no ha olvidado a los humanos, claro. Un agujero estratégico junto al espacio para el monitor ayuda a disimular los cables, manteniendo el espacio de trabajo ordenado. Incluso la torre del ordenador puede encontrar su lugar en uno de los huecos, siempre y cuando consigas negociar con el gato el control del territorio.

Un precio asequible para un capricho felino
El Neko Home Desk ya está a la venta en Japón por 24.800 yenes, unos 135 euros al cambio. Un precio razonable, si consideramos que se trata de una solución a un problema común: la convivencia pacífica entre humanos y felinos. Y si aún tienes dudas, recuerda: un gato feliz es un gato silencioso… y un humano más productivo.