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España renace como potencia en artillería: un pacto de 4.500m con corea

Un rayo de esperanza ilumina la estrategia de Defensa española. Indra y Hanwha han sellado un acuerdo multimillonario que no solo modernizará el Ejército de Tierra, sino que devolverá a España una soberanía tecnológica perdida durante años. La fabricación del nuevo obús autopropulsado, basado en el avanzado K-9 surcoreano, marca un punto de inflexión en la capacidad bélica nacional.

La plataforma k-9: una apuesta segura y probada

El presidente de Indra, Ángel Escribano, ha sido claro: la elección del K-9 no es una cuestión de capricho, sino de pragmatismo. “Hemos seleccionado la nacionalización del K9 porque es la opción más madura, segura y fiable”, afirmó en la rueda de prensa. Una plataforma de artillería sobre cadenas que ha demostrado su valía en una decena de países, incluyendo aliados clave de la OTAN, y que cuenta con líneas de producción activas. El objetivo, según Escribano, es ir más allá de la mera adquisición: “El acuerdo alcanzado nos garantiza una transferencia completa de Tecnología, que permitirá que el sistema español sea 100% nacional en diseño, fabricación, integración, mantenimiento y evolución futura. Es soberanía real.”

Pero hay un detalle que complica la ecuación. La fabricación se desarrollará en dos fases. La primera, la construcción de la barcaza, se llevará a cabo en las instalaciones de Indra en Gijón. La segunda, la integración de los sistemas de armas, requerirá una nueva planta en España, cuya ubicación aún es un secreto, pero cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2027. Una inversión inicial de 130 millones por parte de Indra es solo el comienzo.

Exportación y un futuro tecnológico en la mira

Exportación y un futuro tecnológico en la mira

Frank Torres, Chief Product Officer de Indra Group, ha añadido una capa más de optimismo a la ecuación: “Este acuerdo nos garantiza una transferencia completa de Tecnología que permitirá que el sistema español sea 100% nacional y, potencialmente, exportable a otros países, con el beneplácito de Hanwha”. La sustitución de los obsoletos obuses M109, de fabricación española, está programada entre 2033 y 2034, pero la promesa de cuatro variantes distintas – plataforma de artillería, municionador, mando y control y de recuperación – anticipa un impacto significativo en las capacidades del Ejército de Tierra.

Aniceto Rosique Nieto, director general de Armamento y Material (DIGAM) del Ministerio de Defensa, ha celebrado el acuerdo como “un día feliz para la estrategia de Defensa de España”, un paso adelante que, según sus palabras, permite “recuperar” una capacidad tecnológica esencial. No se trata simplemente de adquirir vehículos, sino de construir un ecosistema de innovación y desarrollo que impulse la industria nacional y coloque a España en el mapa como un actor relevante en el sector de la defensa. La cifra habla por sí sola: 4.500 millones de euros destinados a recuperar una soberanía que parecía perdida.