El apocalipsis del código se desvanece: programadores, más necesarios que nunca
La euforia inicial sobre el fin de los programadores por parte de los chatbots como ChatGPT, Copilot, Claude o Gemini se ha esfumado. Lo que parecía una sentencia de muerte para la profesión se ha transformado en una realidad mucho más compleja, y sorprendentemente, positiva para el sector.
La realidad tras el ruido
Durante meses, las predicciones eran apocalípticas: los algoritmos escribirían código a una velocidad vertiginosa, dejando obsoletos a los desarrolladores y a las plantillas empresariales. Sin embargo, los datos hablan por sí solos. Las ofertas de empleo en Silicon Valley, analizadas por SignalFire, demuestran un aumento en la demanda, con la ingeniería de software como la profesión más resistente en 2025, superando con creces otros departamentos.
Las cifras son contundentes: a pesar de los recortes de personal motivados por la automatización, el empleo técnico se mantiene firme. SignalFire revela que, en 2025, la contratación de ingenieros apenas descendió un 11%, en contraste con la caída del 25% en las contrataciones totales frente a los niveles de 2019. Un dato que desmiente por completo la narrativa del ‘Apocalipsis del Código de la IA’.

El 55% de las nuevas contrataciones: un respaldo inesperado
El análisis de SignalFire también arroja luz sobre la verdadera importancia de los programadores en las empresas tecnológicas. En 2025, representaron el 55% de todas las nuevas contrataciones realizadas por gigantes como Alphabet, Meta, Apple, Amazon, Netflix, Nvidia o Microsoft –un porcentaje que se elevó desde el 46% de 2019. Esta tendencia subraya la necesidad continua de talento humano para la innovación y el desarrollo.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, no se inmutó ante las predicciones apocalípticas, afirmando que, gracias al uso de agentes de IA, sus ingenieros están más ocupados que nunca. La velocidad del trabajo se ha incrementado, facilitando la productividad, pero la lista de tareas pendientes de estas compañías es, en esencia, infinita –requiriendo una constante renovación y mejora.

La ia: una regurgitadora de código, no un sustituto
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