Amazon se arma con robots domésticos: ¿el fin de astro?

La batalla por el hogar conectado se intensifica. Amazon, ya dominante en almacenes con su ejército de robots industriales, ha adquirido Fauna Robotics, una startup que apostaba por humanoides diseñados para interactuar en entornos sociales. La operación, cuyo precio no se ha revelado, llega apenas dos meses después de que Fauna presentara Sprout, un robot de 45 centímetros con aspiraciones de ser el nuevo compañero de juegos en hogares y escuelas.

Un giro inesperado en la estrategia robótica de amazon

Si bien Amazon ya ha demostrado su capacidad en robótica industrial, con más de un millón de robots operando en sus centros logísticos, la adquisición de Fauna representa un cambio de rumbo. Sprout, a diferencia de los robots de almacén, se centra en la interacción social, capaz de bailar, agarrar objetos y, según la empresa, incluso encargarse de tareas como recoger juguetes o buscar comida en la despensa. Un precio de 50.000 dólares lo sitúa en un territorio inexplorado para el consumidor medio, pero el valor real reside en la plataforma de desarrollo que ofrece, permitiendo a investigadores y científicos explorar nuevas aplicaciones.

Rob Cochran, CEO de Fauna, celebró la adquisición en redes sociales, anunciando la integración de la empresa en la estructura de Amazon. Pero hay un detalle que preocupa: la escasa acogida del robot doméstico Astro, lanzado por Amazon en 2021, pone en duda la viabilidad del mercado de robots sociales para el hogar. ¿Repetirá Amazon los errores del pasado?

¿Competencia o convergencia en el campo de los humanoides?

¿Competencia o convergencia en el campo de los humanoides?

La apuesta de Amazon llega en un momento de efervescencia en el sector de los robots humanoides. Tesla con su Optimus, Figure AI, Boston Dynamics y otras startups compiten por crear asistentes robóticos capaces de realizar tareas complejas. Incluso gigantes tecnológicos como Apple, Meta y Google han mostrado interés en este campo. La adquisición de Fauna podría ser una respuesta de Amazon a esta creciente competencia, o quizás una estrategia para integrar la Tecnología de Fauna en sus ya existentes divisiones de robótica personal.

La clave del éxito, como siempre, estará en la ejecución. Amazon se apoya en su experiencia en robótica y en la confianza que ha ganado entre los clientes a lo largo de los años, pero la comercialización de Sprout y su integración en el mercado de consumo siguen siendo un interrogante. La compañía se muda a las oficinas de Amazon en Nueva York, y los 50 empleados de Fauna se integran en el Grupo de Robótica Personal, pero las prioridades parecen estar claras: no se espera que Sprout revolucione las operaciones de Amazon, al menos por el momento. La cifra habla por sí sola: Fauna ha recaudado 30 millones de dólares antes de ser adquirida, lo que demuestra el interés del capital riesgo en este prometedor, aunque incierto, mercado.

Con la adquisición de Rivr, un robot de cuatro patas para repartidores, la semana pasada, Amazon parece estar construyendo un ecosistema robótico diverso. Pero por ahora, Sprout se perfila como un experimento más, un paso audaz en la dirección de un futuro donde los robots no solo trabajen en las fábricas, sino que también compartan nuestro hogar.