Adiós, código de barras: el qr se alza como rey del comercio
La revolución silenciosa ya está en marcha. El código de barras, ese compañero fiel de décadas en los supermercados y tiendas de todo el mundo, está a punto de ser relegado a la historia. En su lugar, el código QR, mucho más versátil y con capacidad de almacenar información valiosa, se perfila como el nuevo estándar, transformando la forma en que interactuamos con los productos.

De la simplicidad al abismo de información
Durante décadas, el código de barras fue la solución perfecta: un identificador único que permitía a los sistemas acceder a una base de datos y agilizar el proceso de compra. Pero su simplicidad también era su mayor debilidad. Toda la información relevante —fecha de caducidad, origen, alérgenos— permanecía fuera del propio código, accesible solo a través de una conexión externa. Esto limitaba su capacidad para adaptarse a las exigencias actuales de trazabilidad, transparencia y control de calidad.
Ahora, la balanza empieza a inclinarse hacia los códigos 2D, especialmente los basados en el estándar GS1, que pueden albergar una cantidad considerable de datos directamente en el producto. Camilla Young, responsable del programa de la próxima generación de códigos de barras en GS1 UK, lo define como una
