Samsung se engulle con la 'rampocalypse': ¿pagaremos el pato?

El abismo entre los beneficios de los fabricantes de chips de memoria y el bolsillo del consumidor se ensancha. Mientras Samsung Electronics se prepara para un primer trimestre de 2026 que podría pulverizar récords de ganancias, impulsado por un frenesí por la memoria RAM que algunos han bautizado como la 'RAMpocalypse', los usuarios nos enfrentamos a precios más altos para nuestros teléfonos, tablets y prácticamente cualquier dispositivo electrónico.

La explosión de beneficios: ¿un espejismo?

Según estimaciones de Reuters, basadas en el análisis de decenas de expertos, Samsung podría registrar un aumento seis veces mayor en sus beneficios operativos para el primer trimestre de 2026. La cifra, que podría superar los 40 billones de wones (unos 26.500 millones de dólares), se acerca peligrosamente a las ganancias totales del año anterior. La demanda desatada por la inteligencia artificial, con su insaciable apetito por la memoria, es el motor principal de este auge. Pero, ¿hasta dónde llegará esta euforia?

Ko Yeongmin, analista de Daol Investment & Securities, lo resume con contundencia: “No se podría pedir más”. Sin embargo, la euforia del mercado choca con la realidad económica. La pregunta que se hacen muchos es si esta bonanza es sostenible o si simplemente estamos pagando el precio de una escasez artificial.

Geopolítica, energía y la sombra de la inestabilidad

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La incertidumbre es el nuevo protagonista. Aunque las previsiones son optimistas a corto plazo, los riesgos geopolíticos, especialmente el conflicto en Oriente Medio, amenazan con encarecer la energía y dificultar el suministro de materias primas esenciales para la fabricación de chips. Una interrupción en la cadena de suministro podría enfriar rápidamente el motor de crecimiento de Samsung.

Pero hay un detalle que pocos mencionan: la creciente presión sobre el consumo. Los fabricantes han subido los precios de los smartphones y ordenadores, lo que empieza a afectar la demanda. Además, la aparición de tecnologías de eficiencia energética, como Google TurboQuant, reduce la necesidad de tanta memoria, lo que podría moderar la demanda a largo plazo.

La escasez de memoria, por ahora, persiste. La producción no da abasto a la creciente demanda, lo que garantiza precios elevados a corto plazo. Samsung, ante este panorama, está apostando por contratos a largo plazo para estabilizar la demanda y protegerse de las fluctuaciones del mercado. Sin embargo, la situación no es tan brillante en otras divisiones de la compañía, como la fabricación de chips y la producción de pantallas, que se enfrentan a una mayor competencia y a un aumento de los costes.

Finalmente, las tensiones laborales internas añaden otra capa de complejidad a la ecuación. La combinación de factores externos e internos podría frenar el impulso de Samsung en los próximos meses.

La 'RAMpocalypse' está dejando a Samsung en una posición privilegiada, pero la tormenta perfecta de incertidumbres geopolíticas, presiones inflacionarias y avances tecnológicos podría transformar este espejismo en una realidad más compleja de lo que parece.