Netflix sube el precio: verizon pasa la factura a sus clientes

El espejismo de las ofertas combinadas se rompe. Verizon, tras prometer un cambio de rumbo y priorizar a sus clientes, ha decidido trasladar el reciente aumento de precios de Netflix a sus suscriptores que disfrutan del paquete combinado. Una noticia que golpea directamente al bolsillo de miles de usuarios y pone en tela de juicio las promesas del nuevo CEO, Dan Schulman.

El ajuste de cuentas llega a las cuentas de verizon

El ajuste de cuentas llega a las cuentas de verizon

A partir del 6 de mayo, el precio del paquete Netflix y Max (con publicidad) bajo el plan myPlan de Verizon subirá de los 10 a los 13 dólares mensuales. Una diferencia de 3 dólares que reduce significativamente el ahorro inicial, dejando a los usuarios con una opción que ya no se traduce en una ganga. La cifra habla por sí sola: la ventaja mensual, que rondaba los 9 dólares, se desploma a apenas 7.

Esta decisión es una consecuencia directa de las recientes subidas de precios de Netflix, que ya ha incrementado sus tarifas en dos ocasiones en poco más de un año. El plan con publicidad subió de 7.99 a 8.99 dólares, mientras que los planes Standard y Premium se encarecieron 2 dólares cada uno. Y, como ya ocurrió con T-Mobile en enero de 2025, Verizon ha optado por la vía fácil: pasar el costo a sus clientes.

Lo que nadie cuenta es que este tipo de ofertas combinadas, que se anuncian como una oportunidad irresistible, son frágiles como el cristal. Dependen, en última instancia, de las políticas de precios de las empresas de streaming. Y Netflix, con su agresividad a la hora de subir tarifas, está demostrando que su prioridad no es la fidelidad del cliente, sino la maximización de beneficios.

Pero hay un detalle que agrava la situación. Dan Schulman, el nuevo CEO de Verizon, se había comprometido a una “cultura de cambio”, prometiendo poner a los clientes en el centro de la estrategia de la compañía y acabar con las “subidas de precio vacías”. ¿Un giro de 180 grados? Parece que no. En lugar de absorber el aumento de Netflix, Verizon ha optado por seguir el mismo camino que sus competidores, una decisión que contradice sus propias palabras y mina la confianza de sus usuarios.

Quizás Verizon se haya perdido una oportunidad de oro. Imaginen el impacto mediático de un anuncio que declarara: “Mientras otros suben los precios, nosotros absorbemos el costo porque tu lealtad es importante para nosotros”. Un mensaje que podría haber resonado con fuerza en un mercado saturado de ofertas engañosas y haber reforzado la imagen de Verizon como una compañía comprometida con sus clientes. En cambio, han optado por la opción más cómoda, la que les asegura no perder dinero a corto plazo, pero a costa de su reputación a largo plazo.

Y no olvidemos a Netflix, que también merece parte de la culpa. Dos aumentos de precios en tan poco tiempo, especialmente considerando su reciente acuerdo de ruptura con Warner Bros. por 2.800 millones de dólares, resulta una muestra de desconsideración hacia sus suscriptores. Con ingresos que ya superan los 50.000 millones de dólares en 2026, la excusa del “reinvertir en contenido de calidad” empieza a sonar hueca.