Apple, la zancadilla en la ia, busca redención con ios 27

Durante casi dos años, Apple ha lucido como un boxeador en pleno KO en la carrera de la inteligencia artificial. Promesas grandilocuentes sobre Siri en el iPhone 16 se esfumaron en un silencio ensordecedor, y el tímido Apple Intelligence en el iPhone 17 solo sirvió para acentuar el ridículo de su asistente de voz. Pero, ¿podría Cupertino estar a punto de ejecutar el mayor comeback de la historia de los smartphones?

Un acuerdo estratégico con google, la llave de la puerta

La primera señal de que algo se movía en las entrañas de Apple fue la inesperada colaboración “multi-year” con Google para integrar los modelos Gemini. Si bien los detalles son escasos, la implicación es clara: Siri, por fin, tendrá el cerebro que le hacía falta. Los modelos de Apple Foundation, según la información filtrada, se basarán en Gemini y en la infraestructura en la nube de Google, permitiendo a Apple crear versiones más pequeñas y eficientes de estos modelos, optimizadas para dispositivos móviles.

Lo que nadie cuenta es que Google, con su generosidad, ha concedido a Apple acceso completo a Gemini, incluyendo la posibilidad de “destilación”, es decir, la capacidad de crear modelos derivados que imiten el comportamiento del original pero con menos recursos. Esto no solo agiliza el desarrollo de Apple, sino que le da el control para adaptar las respuestas de Gemini a sus propios estándares y aplicaciones.

En esencia, Apple ha encontrado una solución inteligente: externalizar el desarrollo del LLM y concentrarse en la integración y personalización.

La revolución de las extensiones: ¿el fin de la exclusividad?

La revolución de las extensiones: ¿el fin de la exclusividad?

Pero la verdadera bomba podría ser la función Extensions, que se rumorea para iOS 27. Esta característica permitirá a los usuarios instalar aplicaciones de terceros basadas en IA y utilizarlas en todo el sistema operativo. Imaginen un iPhone donde puedan elegir entre Gemini, GPT-4, o cualquier otro modelo, integrándolo con la interfaz de iOS.

Detrás de esta aparente concesión a la competencia, se esconde una jugada maestra: Apple se asegura una comisión por cada extensión vendida en su App Store, creando una nueva fuente de ingresos y, al mismo tiempo, atrayendo a desarrolladores de IA que buscan acceso a la enorme base de usuarios de iPhone. Si los usuarios pueden elegir su modelo de IA favorito, los desarrolladores se apresurarán a apoyar la plataforma, creando un ecosistema vibrante y competitivo.

La cifra habla por sí sola: Apple podría estar abriendo la puerta a la personalización y la flexibilidad que ha evitado hasta ahora, pero con una garantía de ingresos que le asegura el control del ecosistema.

Por supuesto, existe la posibilidad de que este giro estratégico fracase y las Extensiones se conviertan en una función olvidada en futuras actualizaciones. Pero, considerando la apuesta de Apple, y la creciente demanda de herramientas de IA personalizables, el iPhone podría estar a punto de convertirse en el dispositivo más potente para la inteligencia artificial en el mercado.

El futuro de la IA en los smartphones podría estar, sorprendentemente, en manos de Apple.