Samsung al fin desbloquea la presión arterial en galaxy watch: ¿demasiado tarde?

Seis años de espera, 70 países con la función disponible, y un creciente ejército de usuarios frustrados. Samsung ha activado, por fin, la medición de la presión arterial en sus Galaxy Watch en Estados Unidos. Pero la pregunta que flota en el aire no es si funciona, sino por qué ha tardado tanto.

Un retraso inexplicable tras años de innovación

Un retraso inexplicable tras años de innovación

La tecnología, según Samsung, estaba lista desde 2020, cuando se introdujo en el Galaxy Watch Active 2. Países como Canadá, con una regulación similar a la estadounidense, disfrutaron de esta funcionalidad mucho antes. En Estados Unidos, mientras tanto, los usuarios se vieron obligados a observar cómo sus relojes, capaces de medir la presión arterial, permanecían silenciados por un limbo regulatorio o, quizás, por una falta de priorización por parte de la propia Samsung. Las foros de la comunidad de usuarios rebosan de quejas y promesas incumplidas, alimentando un sentimiento de desconfianza que será difícil de erradicar.

El sistema requiere un brazalete para calibración cada 28 días, pero a cambio ofrece lecturas precisas de presión sistólica y diastólica, junto con el ritmo cardíaco. Esto permite un seguimiento más exhaustivo de la salud cardiovascular entre visitas médicas, una herramienta invaluable para quienes gestionan activamente su hipertensión.

Pero la comparación con Apple es inevitable. Su Apple Watch, aprobado por la FDA en septiembre de 2023, ofrece una detección pasiva de la hipertensión, analizando patrones vasculares a lo largo de 30 días. Si bien no proporciona lecturas concretas, sí alerta al usuario sobre posibles problemas. La diferencia radica en la utilidad: para un control activo de la presión arterial, las cifras reales ofrecidas por Samsung son, sin duda, superiores, a pesar de la necesidad de calibración.

Existe una limitación importante: la funcionalidad solo es compatible con teléfonos Samsung Galaxy con Android 12 o superior. Esta restricción, impuesta por los requisitos de la FDA, excluye a los usuarios de otras marcas que, a pesar de poseer un Galaxy Watch, no podrán aprovechar esta valiosa herramienta de monitorización de la salud.

Lo que nadie cuenta es el impacto psicológico de esta demora. Cientos de miles de personas en Estados Unidos sufren de hipertensión, una enfermedad silenciosa que a menudo pasa desapercibida. La promesa de un Galaxy Watch capaz de alertarlas sobre posibles riesgos, solo para verla postergada indefinidamente, genera frustración y desconfianza en la tecnología.

El lanzamiento es, sin duda, una noticia positiva, pero la sombra del silencio de estos últimos años se cierne sobre ella. Samsung ha recuperado terreno, pero la credibilidad dañada tardará en repararse.