Trump desata el caos en ormuz: bloqueo total y el petróleo a punto de estallar

El estrecho de Ormuz, arteria vital para el suministro mundial de petróleo, se ha convertido en el epicentro de una crisis energética de proporciones mayúsculas. Tras la estéril diplomacia con Irán, el presidente Trump ha anunciado un bloqueo total de las zonas aledañas, un movimiento con consecuencias potencialmente devastadoras para la economía global.

Un punto y aparte en un conflicto sin salida aparente

Un punto y aparte en un conflicto sin salida aparente

La mañana transcurrió entre la tensión y la incertidumbre. Dos buques, neutrales según sus propias declaraciones, intentaron navegar por la estrecha vía, mientras que cientos de embarcaciones permanecían varadas a ambos lados, atrapadas en un juego de azar geopolítico. La situación, ya de por sí volátil, se ha precipitado tras el fracaso de las negociaciones en Pakistán, donde Trump amenaza con reavivar el fuego militar si Irán persiste en su postura.

La nota oficial de Estados Unidos, con la fría precisión característica de la administración, deja claro el escenario: hasta las 16:00 hora española, los buques neutrales deben abandonar la zona. De lo contrario, serán sometidos a ‘intercepción, desvío y captura’. Irán, lejos de ceder, ha respondido con una amenaza contundente: cualquier buque militar que ose cruzar el estrecho enfrentará una ‘respuesta contundente’ y, en caso de ataque a un puerto iraní, se verá ante la destrucción de cualquier otro puerto regional. Un mensaje claro: no hay margen para la negociación.

El precio del petróleo Brent se ha disparado, ascendiendo casi un 7% en las bolsas de Nueva York, hasta alcanzar los 102 dólares el barril. Los futuros del gas europeo también han experimentado un alza considerable, un 18%, evidenciando la magnitud del impacto en los mercados energéticos. Nouriel Roubini, director ejecutivo de Roubini Macro Associates, advierte que ‘viviremos en un mundo peor’, con precios del petróleo persistentemente elevados y las bolsas bursátiles en terreno negativo. La alianza estratégica entre Estados Unidos e Israel, en contraposición a Irán, agrava aún más la situación, complicando cualquier intento de solución pacífica.

La respuesta del Parlamento iraní, a través de su presidente Mohammad Bagher Ghalibaf, es un claro mensaje de desafío: “Disfruten de los precios actuales en las gasolineras. Con el llamado ‘bloqueo’, pronto añorarán los precios de la gasolina a 4 o 5 dólares”. La carrera por asegurar suministros de crudo se intensifica, con refinerías y comerciantes moviéndose a toda velocidad para evitar la escasez. El ‘bloqueo’ no impedirá el tránsito neutral, pero sí introducirá un control cada vez más estricto y, quizás, un nuevo escenario de confrontación.

La incertidumbre sobre la ubicación del bloqueo y el número de buques desplegados para su cumplimiento añade una capa de complejidad a la crisis. Pero, en mi opinión, Irán está jugando bien su carta. El coste de resistir, aunque elevado, podría resultar menor que ceder ante las exigencias de Washington. La situación, en definitiva, es un juego de ajedrez geopolítico con apuestas altísimas. El petróleo, como siempre, es el rey.