Tribunal supremo afloja el control empresarial sobre el permiso por familiares enfermos
La flexibilidad laboral se expande: el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que concede mayor margen de maniobra a las empresas a la hora de gestionar el permiso retribuido por cuidado de familiares enfermos, una decisión que redefine la interpretación tras la reforma laboral de 2023.
¿Qué implicaciones tiene esta decisión para los trabajadores?
La última resolución del alto tribunal avala la eliminación por parte de TRAGSATEC de los días adicionales por desplazamiento contemplados en su convenio colectivo, argumentando que no se trata de una modificación sustancial de las condiciones de trabajo, sino de una simple adaptación a la nueva ley. Los sindicatos, que consideraban que esta supresión implicaba una merma de derechos y requería un proceso de consulta, han visto rechazado su recurso. La sentencia 172/2026 sienta un precedente que podría afectar a numerosos convenios colectivos pendientes de armonización.
Pero hay un detalle crucial: el Supremo matiza que cada caso debe analizarse individualmente. La eliminación de los días extra de desplazamiento no implicaría necesariamente el procedimiento reforzado del artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores si no se produce una pérdida efectiva de derechos. En la práctica, cinco días laborables pueden equivaler a siete días naturales, dependiendo del sistema anterior.

Flexibilidad en el disfrute: el supremo da luz verde a la modularidad
El Tribunal Supremo no se detiene en el alcance del permiso, sino que también aborda su disfrute. En otra reciente sentencia, ha desestimado el recurso del grupo RACE contra una decisión previa de la Audiencia Nacional que permitía a los empleados modular el inicio y la distribución del permiso de cinco días. El Supremo rechaza la imposición de un cronograma rígido, reconociendo que el objetivo principal es facilitar el cuidado efectivo del familiar enfermo.
La clave está en la finalidad: el tribunal subraya que las ausencias justificadas y retribuidas no pueden gestionarse de forma automática, sino en consonancia con la necesidad de atender al familiar. Esta doctrina consolida una línea de jurisprudencia que amplía la protección de los trabajadores en situaciones de necesidad familiar. La reforma no busca la rigidez, sino la adaptación a la realidad de cada hogar.
En definitiva, el Supremo ha dado un giro en la interpretación de los permisos laborales, priorizando la flexibilidad y la adaptación a las necesidades individuales sobre la rigidez de los convenios colectivos. La pelota ahora está en el tejado de las empresas: deberán demostrar que sus políticas de gestión de permisos no perjudican los derechos de los trabajadores, un desafío que podría desembocar en nuevos litigios en el futuro.
