Salud y tecnología: la ia redefine el futuro del empleo y la demanda profesional

La elección de carrera tras la PAU sigue siendo un punto de inflexión para estudiantes españoles, pero la mirada se ha desplazado hacia las perspectivas laborales. Los datos son contundentes: salud y, sobre todo, ingeniería, se erigen como los pilares de la empleabilidad en un mercado laboral cada vez más moldeado por la inteligencia artificial.

Un informe revelador de bbva y el ivie: la ingeniería lidera la carga

El último estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) arroja luz sobre la inserción laboral de los graduados universitarios, analizando tasas de afiliación, adecuación de la formación y salarios. La ingeniería, con seis de sus disciplinas entre las diez primeras posiciones, refleja la explosión de demanda impulsada por la digitalización. La expansión de la IA, la automatización y la ciberseguridad están generando una necesidad urgente de talento especializado en áreas como la informática, las telecomunicaciones y la gestión industrial.

Pero la situación no es idílica. La creciente popularidad de las facultades de Medicina, combinada con una oferta cada vez mayor de plazas, podría generar un desequilibrio en el mercado sanitario. La necesidad de 100.000 enfermeros y enfermeras, según datos de la Unión Europea, pone de manifiesto una urgencia latente en este sector.

Más allá de la medicina: farmacia, odontología y el auge de las nuevas disciplinas

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Farmacia y Odontología también se consolidan como opciones con alta empleabilidad. La enfermería, por su parte, enfrenta un déficit histórico que amenaza con afectar la calidad de la atención sanitaria. Y si hablamos de nuevas titulaciones, la Inteligencia Artificial, la Ciencia de Datos y la Ingeniería de Datos están emergiendo como campos con un potencial de crecimiento exponencial, aunque su presencia en el ranking actual se debe a su reciente incorporación en las universidades españolas.

El informe desmonta también algunos prejuicios sobre las Humanidades. Si bien las carreras STEM dominan, habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico y la comunicación se perfilan como herramientas esenciales en un entorno laboral cada vez más automatizado. La filosofía, sorprendentemente, ocupa el puesto 66 de las 111 áreas analizadas, mientras que la Filología Clásica mantiene una demanda vinculada a la enseñanza secundaria.

En definitiva, la carrera profesional ya no se define únicamente por las asignaturas, sino por la capacidad de adaptación a un mercado laboral en constante evolución. La tecnología no es una amenaza, sino una oportunidad para aquellos que sepan aprovecharla.