Política monetaria en jaque: el estrecho de ormuz amenaza la estabilidad global
Washington, Ottawa, Londres, Frankfurt, Tokio – los mercados financieros se preparan para una semana crucial, marcada por la casi segura inmovilización de las tasas de interés por parte de los principales bancos centrales. La sombra de la inflación, alimentada por los costes energéticos, se cierne sobre las decisiones de los responsables políticos.

Un optimismo desvanecido
Hace apenas un año, el repunte de la inflación se veía con cierta ingenuidad como un fenómeno temporal. Ahora, la guerra en Irán, y la amenaza que representa para el suministro energético, ha transformado el escenario. El Banco de Japón será el primero en anunciar su pausa en la subida de tipos el martes, un preludio de lo que se espera de los demás. La Reserva Federal, el Banco de Canadá y el Banco Central Europeo, entre otros, seguirán el mismo camino, mostrando una cautela que, en el fondo, es una admisión de la incertidumbre.
El Estrecho de Ormuz es la clave. Cualquier interrupción en el flujo de petróleo a través de esta vía marítima podría desencadenar una escalada inflacionaria que obligaría a los bancos centrales a replantearse sus estrategias.Pero hay un detalle que merece atención: la cancelación del viaje del enviado estadounidense a Teherán por parte de Donald Trump ha sumado una capa de complejidad a la situación. La negativa de Irán a negociar mientras persista la amenaza le da a la política monetaria una variable adicional, impredecible y potencialmente disruptiva. Los esfuerzos diplomáticos, hasta ahora, se han estancado, reflejando la creciente tensión geopolítica.
La situación es delicada. La pirámide invertida exige que la información más relevante se presente al principio. Los economistas y los inversores anticipan una postura firme de espera y observación por parte de los bancos centrales, una estrategia que, de confirmarse, representará un contraste marcado con el optimismo inicial de 2022. La decisión final, sin duda, estará condicionada por la evolución de la crisis en el estrecho de Ormuz. La geopolítica, por una vez, parece tener más peso que la Economía puramente monetaria.
