Ormuz se abre: qatar envía gnl tras meses de bloqueo
La tensión en el Golfo Pérsico no amaina, pero sí parece ceder ligeramente en lo que respecta al comercio energético. Dos buques cisterna qataríes cargados de gas natural licuado (GNL) han roto el cerco impuesto tras el inicio de los ataques entre Israel y Irán, dirigiendo sus cascos hacia el estratégico estrecho de Ormuz. Un movimiento que, de confirmarse, representa un alivio para los mercados energéticos globales y plantea interrogantes sobre la capacidad de Teherán para controlar el flujo de recursos.

Un resquicio en la tormenta: ¿cese el fuego energético?
Los buques, Al Daayen y Rasheeda, que transportaron GNL a finales de febrero, se encuentran actualmente en ruta hacia el este, acercándose a la entrada del estrecho frente a Omán. Durante semanas, permanecieron anclados en el Golfo, paralizados por la escalada del conflicto y el consiguiente cierre del estrecho, una arteria vital para el suministro energético mundial. La cifra habla por sí sola: el estrecho de Ormuz maneja aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de GNL, por lo que su cierre ha provocado una fuerte volatilidad en los precios y un considerable impacto en la seguridad energética de varios países.
Lo que nadie cuenta es la complejidad de la situación. El seguimiento de los buques en la región es notoriamente impreciso, debido a posibles interferencias electrónicas y a la práctica, cada vez más común, de desactivar los transpondedores por parte de los prácticos que operan en zonas de riesgo. Sin embargo, los datos disponibles sugieren que el Al Daayen se dirige hacia China, el mayor comprador de GNL de Qatar, mientras que el Rasheeda, de propiedad de Nakilat, podría tener un destino diferente. Ninguna de las compañías ha confirmado oficialmente la información.
Pero hay un detalle crucial: hasta ahora, ningún buque metanero había logrado atravesar el estrecho desde que Estados Unidos e Israel iniciaron sus ataques contra Irán. La restricción impuesta por Teherán ha afectado especialmente a Qatar, uno de los mayores productores de GNL a nivel mundial, cuya planta de exportación de Ras Laffan lleva más de un mes cerrada. Aunque Qatar ha logrado suministrar GNL a Kuwait desde tanques de almacenamiento, la reapertura del estrecho supone una oportunidad para desbloquear cargamentos acumulados y reactivar sus exportaciones.
La aparente flexibilidad de Irán para permitir el tránsito de buques vinculados a países aliados de Estados Unidos, como Francia y Japón, en los últimos días, añade una capa de complejidad a la ecuación. ¿Se trata de un cambio de estrategia para evitar sanciones adicionales o una mera concesión táctica? El tiempo lo dirá. Mientras tanto, el mundo observa atentamente el movimiento de estos dos buques cisterna, conscientes de que su paso por el estrecho podría ser un indicio de un cambio en el equilibrio de poder en el Golfo Pérsico.
Si bien la incertidumbre persiste, el hecho de que estos dos buques qataríes hayan desafiado el bloqueo es un rayo de esperanza en un panorama energético turbulento. Una situación que, de mantenerse, podría aliviar las tensiones en los mercados y sentar las bases para una futura normalización del comercio energético en la región.
