Muface: funcionarios huyen a la sanidad pública en masa

La Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface) está desangrándose. En un año, más de 24.000 funcionarios han abandonado la aseguradora para sumarse a la sanidad pública, un éxodo masivo que pone de manifiesto la profunda crisis que atraviesa la institución.

La salida de dkv: un punto de inflexión

La debacle comenzó en 2024, tras la salida inesperada de DKV y la posterior firma de un nuevo concierto que no logró frenar la sangría. Funcionarios, hartos de las demoras en las citas médicas y la falta de especialistas, se vieron forzados a elegir entre Adeslas, Asisa o, finalmente, la sanidad pública. La opción gratuita ha ganado la partida con creces.

La cifra habla por sí sola: de los 1.011.834 funcionarios que tenía Muface a principios de 2025, ahora son solo 987.677. Adeslas se mantiene como la aseguradora con mayor número de afiliados (571.882), seguida de Asisa (415.795), pero la sanidad pública ha experimentado un crecimiento exponencial, alcanzando los 595.196 mutualistas, casi 14.000 más que el año anterior.

El pasado mes de enero, la gota que colmó el vaso: 30.711 funcionarios ejercieron su derecho a cambiar de entidad, y más de 4.200 optaron por la sanidad pública. Un dato alarmante que refleja la creciente desconfianza en Muface, como denuncian desde el Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que se ha visto inundado de quejas por denegaciones de pruebas y tratamientos.

Pero hay un detalle que pocos están considerando: el Gobierno, ante esta situación, se plantea la contratación de personal interino para activar la jubilación parcial de los funcionarios. Una medida urgente, pero que no soluciona la raíz del problema.

Vigilancia y un posible cambio de rumbo

Vigilancia y un posible cambio de rumbo

Desde Muface aseguran que los cambios no solo se deben al ejercicio del derecho de cambio, sino también a la movilidad del colectivo y la reducción de beneficiarios por titular. El Consejo General ha creado una comisión de prestaciones con las aseguradoras para extremar la vigilancia ante posibles problemas de atención sanitaria. Y, tras Semana Santa, se espera la constitución de un grupo de trabajo para mejorar el mutualismo administrativo.

Además, las tres mutualidades de funcionarios (Muface, Mugeju e Isfas) han sido invitadas a participar en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS), un paso importante para garantizar que las políticas de Salud Pública no discriminen a los mutualistas en cribados de cáncer y vacunación. La gestión del 112 también está en la mira, tras las denuncias de problemas burocráticos.

La fuga de funcionarios de Muface es la consecuencia lógica de una gestión deficiente y una falta de transparencia que ha erosionado la confianza. Si no se toman medidas contundentes y rápidas, la mutualidad podría terminar por desmoronarse, dejando a miles de funcionarios sin una cobertura sanitaria adecuada. El tiempo apremia.