Mili y jubilación: el truco oculto que podría darte 15 años más

El SEPE ha abierto las puertas a una ayuda crucial para los mayores de 52 años que se enfrentan al desempleo: un subsidio que, a primera vista, parece inalcanzable. Pero hay una grieta en la normativa que, bien utilizada, puede desbloquear el acceso a esta red de seguridad.

El servicio militar, un rescate inesperado

La clave está en los años dedicados al servicio militar obligatorio, o ‘mili’ como se le conoce popularmente. Anteriormente, estos periodos no se contaban para efectos de cotización, un error que ahora se puede corregir. La Ley General de la Seguridad Social, precisamente, ha introducido el ‘cómputo recíproco’, permitiendo sumar años de servicio profesional a la carrera de cotización.

Pero ojo, no es un camino de rosas. La diferencia crucial reside en el tipo de cotización. Mientras que otros subsidios aceptan cualquier periodo trabajado, este exige específicamente haber cotizado al menos seis años por la contingencia de desempleo – es decir, en empleos que generan derecho a paro.

El servicio militar, y especialmente el obligatorio, no genera una cotización por desempleo en sí mismo. No te llevará a cumplir ese requisito completo. Sin embargo, sí puede contribuir significativamente a alcanzar el mínimo de 15 años cotizados para la jubilación, otro requisito indispensable. Un detalle crucial que a menudo se pasa por alto.

Requisitos detallados: navegando la trampa del sepe

Requisitos detallados: navegando la trampa del sepe

Para acceder a este subsidio, no basta con tener 52 años o más. Debes estar en situación de desempleo, inscrito como demandante de empleo y, lo más importante, haber agotado una prestación contributiva o encontrarte en situaciones específicas como haber regresado del extranjero o haber salido de prisión. Pero, insisto, la condición más determinante es la de haber cotizado al menos 15 años a la Seguridad Social, un umbral que la mili puede ayudar a superar.

En el caso de los militares profesionales, los años de servicio sí pueden ser reconocidos, facilitando el acceso a la ayuda. Es fundamental, sin embargo, acreditar también los seis años de cotización por desempleo, lo que implica haber trabajado en empleos que generen derecho a paro. Y, por último, no superar el límite de rentas, el 75% del Salario Mínimo Interprofesional.

Si no están reflejados en tu historial laboral, no te asustes. Solicita certificados específicos o acude a la Seguridad Social para que revisen cómo se han computado esos años. Ha habido casos en los que, tras una reclamación judicial, se han reconocido periodos que, inicialmente, no figuraban. No te rindas.

Esta prestación, equivalente al 80% del IPREM, es una red de seguridad vital. Su cuantía, de alrededor de 480 euros mensuales, se complementa con la cotización a la Seguridad Social, asegurando derechos para la futura pensión. Un truco oculto que, bien aprovechado, puede marcar una diferencia en el último capítulo de tu vida laboral.