La ia no destruirá empleos, los transformará (y algunos, desaparecerán)
El temor a una ola masiva de desempleo desatada por la inteligencia artificial se ha instalado en la mente de muchos, pero la realidad, según los análisis más recientes, es mucho más matizada. Lejos de una catástrofe laboral inmediata, lo que se vislumbra es una reconfiguración profunda del mercado de trabajo, con sectores más vulnerables que otros y una aceleración de tendencias ya en marcha.
El impacto desigual: ¿cuello blanco en la diana?
La automatización no es un fenómeno nuevo, pero la irrupción de modelos generativos como ChatGPT ha intensificado el debate. Investigaciones de OpenAI, lideradas por Tyna Eloundou, sugieren que un porcentaje considerable de la fuerza laboral estadounidense –alrededor del 80%– podría ver al menos un 10% de sus tareas afectadas. Un 19%, incluso, tendría la mitad de su jornada laboral expuesta a la automatización. Pero lo crucial es entender que el impacto no es uniforme. Las profesiones que giran en torno al lenguaje, el análisis de datos o la lógica estructurada –redactores, administrativos, personal de atención al cliente– se encuentran en la primera línea.
Lo curioso es que el deterioro de algunos de estos puestos de trabajo se detectó incluso antes de la explosión de la popularidad de ChatGPT. Un estudio de 2026 reveló que los roles más susceptibles comenzaron a debilitarse ya a principios de 2022, un fenómeno impulsado tanto por factores macroeconómicos como por las correcciones necesarias tras el exceso de contrataciones durante la pandemia. LinkedIn, por su parte, ha identificado las diez habilidades más demandadas por las empresas, una pista valiosa para orientar la formación y la adaptación.

¿Destrucción o creación de empleo? un panorama incierto
Las estimaciones sobre la destrucción de puestos varían como la espuma. Dario Amodei, CEO de Anthropic, proyecta un escenario apocalíptico con una posible eliminación del 50% de los empleos de entrada para profesionales con formación universitaria. En el extremo opuesto, Goldman Sachs prevé un impacto mucho menor, un modesto aumento del desempleo del 0,5% durante la transición, con un riesgo de desplazamiento laboral del 2,5% en total. Los organismos internacionales, como el FMI, adoptan un enfoque más matizado, hablando de 300 millones de puestos equivalentes a tiempo completo que podrían verse afectados, pero enfatizando que se trata principalmente de cambios en la composición de las tareas.
El Foro Económico Mundial, con una visión más optimista, pronostica la desaparición de 92 millones de empleos frente a la creación de 170 millones de nuevos puestos hasta 2030, resultando en un saldo neto positivo de 78 millones. La administración, las finanzas, los servicios jurídicos y la atención al cliente son los sectores más vulnerables, mientras que la sanidad y la educación, gracias a la complejidad de los contextos y la necesidad de juicio profesional, gozan de una relativa protección.

El resurgir de los oficios tradicionales y la demanda de perfiles técnicos
Un giro inesperado: la IA, paradójicamente, ha revalorizado los oficios tradicionales. Las grandes tecnológicas, según una reciente encuesta, luchan ahora por encontrar electricistas cualificados. La evidencia empírica contradice la percepción generalizada de que la automatización solo genera despidos. Cerca de 55.000 despidos fueron atribuidos a la IA en 2025, según Challenger, Gray & Christmas, pero sobre un total de 1,17 millones de recortes, lo que sugiere que otros factores, como la corrección de la sobrecontratación pandémica, juegan un papel significativo. La referencia a la IA, en ocasiones, se utiliza como una justificación empresarial.
Pero la expansión de los sistemas de IA también genera una demanda creciente de perfiles técnicos especializados: expertos en el despliegue de modelos, responsables de integración y profesionales dedicados a la supervisión. Las investigaciones que relacionan la formación académica con las trayectorias laborales demuestran que quienes poseen competencias relacionadas con la IA se benefician de mejores salarios y una mayor facilidad para encontrar empleo. La adaptación, en definitiva, es la clave para navegar en este nuevo escenario.
La velocidad de adopción tecnológica, las estrategias organizativas y la capacidad de las políticas públicas para acompañar a los trabajadores en esta transición serán determinantes para equilibrar la destrucción y la creación de puestos de trabajo. El futuro laboral no será de desempleo masivo, sino de una transformación continua y, esperemos, de nuevas oportunidades para aquellos que estén dispuestos a reinventarse.
