Jornada de 35 horas: ¿auge laboral o caos administrativo?
El Gobierno y los sindicatos han acelerado las negociaciones sobre la reducción de la jornada laboral, un cambio que promete una mejor conciliación, pero que amenaza con colapsar una Administración Pública ya exhausta. Mientras se perfila la Oferta de Empleo Público de 2026, la pregunta que se hacen fuentes internas es clara: ¿tendremos suficientes efectivos para mantener el servicio si trabajamos menos?
Un envejecimiento demográfico que agobia a la age
La transición a las 35 horas semanales se produce en un contexto alarmante: el personal de la Administración General del Estado (AGE) envejece a un ritmo preocupante. Un informe de Función Pública revela que, en 2020, más del 66% de los empleados públicos superaban los 50 años, con una edad media de más de 51 años. La edad media del personal laboral fijo, incluso, alcanzaba los 54,1 años. La pérdida neta de 45.821 empleados entre 2014 y 2019, compensada solo por la incorporación de 17.784, ha generado un déficit que se agudizará en los próximos años.
La proyección para 2030 es contundente: se espera que más del 56% de la plantilla actual se jubile. Las categorías C2 (72,28% de bajas previstas), C1 (61,85%) y E (casi el 100%) son las más afectadas. La cifra habla por sí sola: la Administración se enfrenta a una fuga masiva de talento experimentado, y las nuevas incorporaciones no logran cubrir las necesidades.

La oep 2026: ¿solución o parche?
En este escenario, la Oferta de Empleo Público (OEP) de 2026 se presenta como una pieza clave, pero no exenta de desafíos. Además de las miles de plazas pendientes de convocar de ejercicios anteriores (más de 5.700 para personal laboral y 3.200 para promoción interna), los sindicatos exigen una mayor agilidad en los procesos selectivos y, sobre todo, que la nueva oferta genere empleo real, no solo cubra jubilaciones. El fracaso de la OEP de 2025, que no logró aumentar el empleo neto, dejó un sabor amargo y la desconfianza de las principales centrales sindicales.
¿La tasa de reposición, un freno al empleo? Los sindicatos reclaman la eliminación de la tasa de reposición, que limita la capacidad de las administraciones para contratar en función de sus necesidades reales y contribuye a mantener niveles elevados de temporalidad. El debate se centra en si la nueva oferta se limitará a cubrir las bajas o si, por el contrario, permitirá reforzar los servicios públicos.

Impacto directo en la atención al ciudadano
La reducción de la jornada laboral implica una reorganización profunda de los recursos humanos. Los servicios con mayor demanda, como el SEPE, la Seguridad Social y las oficinas de Extranjería, se enfrentan a un reto aún mayor, especialmente ante procesos complejos como la regularización de miles de personas. Los sindicatos han advertido: no aceptarán que trabajar menos se traduzca en un deterioro de la atención al ciudadano. El refuerzo de las plantillas es, según ellos, la única vía para garantizar un servicio público de calidad.
La implantación de las 35 horas obliga a revisar los horarios, adaptar las jornadas especiales y actualizar el calendario laboral. El Gobierno y los sindicatos proclaman la modernización de la Administración y la atracción de talento como objetivos. Pero la realidad es que, sin una inversión seria en personal, la reducción de jornada podría agravar aún más las tensiones existentes.
En definitiva, la jornada de 35 horas es una apuesta arriesgada que podría tener consecuencias impredecibles. Mientras tanto, la OEP 2026 se perfila como la última oportunidad para evitar un colapso que afectaría a millones de ciudadanos.
