35 Horas en la administración: un pacto pendiente que podría cambiar el empleo público

La jornada laboral de 35 horas semanales en la administración pública española se convertirá en realidad en cuestión de semanas, un cambio que no solo reducirá el tiempo de trabajo de 250.000 empleados, sino que podría desencadenar una nueva ola de reformas en el sector público.

La csif al unísono: presión para una jornada local equitativa

La Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) ha elevado la voz, exigiendo a los ayuntamientos que aún no han adoptado esta medida que abran negociaciones y ajusten sus plantillas para cumplir con el principio de equiparación de la jornada con la Administración Civil del Estado. Un argumento basado en el artículo 94 de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, que establece un compromiso con la armonización de los horarios.

Pero no es una iniciativa improvisada. Se trata de un acuerdo pendiente desde 2022, sellado en el marco del Acuerdo para la Mejora del Empleo Público, firmado el pasado noviembre por sindicatos mayoritarios como CCOO y UGT. La firma de ese pacto, una especie de “efecto jurídico” según CSIF, ha sentado las bases para una jornada de 1.533 horas anuales, que ahora se considera un límite que las entidades locales no pueden superar.

La extensión del acuerdo va más allá de la administración central, abarcando organismos públicos, agencias y entidades de derecho público. Incluso contempla ajustes en regímenes especiales: la jornada de 40 horas se reducirá a 37,5, y se adaptarán los horarios de verano y los servicios específicos. Un escenario complejo que exige una planificación meticulosa y, según advierten algunos, un refuerzo de personal.

Un desafío para las plantillas municipales

Un desafío para las plantillas municipales

La implementación gradual de esta nueva jornada, lejos de ser automática, implica que cada ayuntamiento debe activar sus mesas de negociación. La heterogeneidad de los servicios públicos exige una adaptación específica, lo que podría provocar tensiones y dificultades. La Función Pública ha subrayado la importancia de garantizar la continuidad del servicio, la atención a la ciudadanía y la calidad de las prestaciones. Pero las asociaciones sindicales, como Fedeca, alertan de la dificultad de sostener los mismos niveles de servicio con menos horas de trabajo. La situación es delicada, y la respuesta de los ayuntamientos será determinante.

UGT plantea la necesidad de nuevas ofertas de empleo público para mantener el nivel de servicio. Ante este panorama, la reducción de jornada no es un simple ajuste, sino un punto de inflexión que podría redefinir el futuro del empleo público en España. Un cambio que, a priori, parece prometedor, pero que exige una gestión cuidadosa y una inversión en recursos humanos para evitar recortes y desabastecimientos.